De lo mucho que nos dan los libros.

Aunque todo el artículo de Arturo Pérez Reverte Un muchacho con un libro  sea más que recomendable, dejo aquí mis partes favoritas, donde se habla de aquello que nos dan los libros, que es realmente complicado de explicar, pero que Reverte ilustra de manera muy acertada.

En una mesa cercana hay un muchacho que lee un libro. Tiene unos diecisiete o dieciocho años, está solo, y llama la atención porque no es frecuente encontrar lectores en este paraje. Está concentrado en las páginas, y de vez en cuando cierra el libro y se queda mirando la plaza sin verla, con la expresión de quien permanece ajeno a cuanto ocurre ante sus ojos. Con esa mirada ausente que todo lector conoce como propia: la de quien se detiene en el acto de leer pero no interrumpe la lectura, sino que sigue inmerso en las imágenes o las ideas que el libro suscita. (…)

Me pregunto qué lee el muchacho. Por qué mundos andará, merced al libro que tiene en las manos. Con la curiosidad natural entre hermanos de la costa, hago esfuerzos por ver la tapa del volumen, arriesgando descoyuntarme las cervicales. Por el grosor y formato, parece una novela. No consigo ver el título ni la portada. Lo que está claro es que al joven le interesa mucho lo que lee, pues pasa las páginas con la decisión del lector seguro de sí; y cuando levanta la vista sostiene el volumen con ese tacto familiar, confianzudo, de quien siente con un libro en las manos el mismo consuelo, o confianza, que un pistolero al sopesar un revólver con seis balas en el tambor. Mucho se equivocan, pienso una vez más, quienes afirman que una tableta electrónica borrará el libro de papel de las necesidades humanas. Porque un libro no sirve sólo para leer. Sirve también para que su peso tranquilice las manos lectoras, para subrayar y ajar sus páginas con el uso, para regalar el ejemplar leído a personas a las que quieres. Para ver amarillear sus páginas con los años sobre los viejos subrayados que hiciste cuando eras distinto a quien ahora eres. Para decorar -no hay cuadro ni objeto comparable en belleza- una habitación o una casa. Para amueblar una vida.

Como diría también Chip Kidd:

En mi opinión, hay mucho que ganar con los libros electrónicos: portabilidad, facilidad de acceso, comodidad. Pero también pequeñas grandes cosas que perder si renunciamos a tocar las cubiertas físicas: tradición, el confort que sólo nos proporcionan los objetos y hasta un poquito de humanidad

(Esto último forma parte de una TED Talk “Diseñar libros no es gracioso. Bueno, sí lo es” esta parte en concreto a partir del minuto 12. Aunque si se tiene tiempo también merece la pena ver la charla entera. Pocas veces se para uno a pensar en la función que desempeñan los diseñadores de portadas y cubiertas de libros) Aquí el video.

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